<!-- --><style type="text/css">@import url(https://www.blogger.com/static/v1/v-css/navbar/3334278262-classic.css); div.b-mobile {display:none;} </style> </head><body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d9127958\x26blogName\x3dim%C3%A1genes+sin+resolver\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://ahinama.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_PE\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://ahinama.blogspot.com/\x26vt\x3d-9098713973783218525', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

2 comments | domingo, agosto 28, 2005


ilustración de shinko okuhara

A medida que convocas ciertos recuerdos y fantasías, anulas la necesidad de compañía (eso crees). Las horas se extienden y el tiempo mejora el espacio; las ganas de salir se esfuman y el cansancio llega y se asemeja todas las noches al ruido que hacen lo pedales cuanto más viejos se hacen. Es un ruido al que te acostumbras y deja de ser fastidio cuando tus paseos se hacen constantes. Y el paseo irremediablemente convoca la salida que convoca nuevos espacios, nuevos recuerdos y nuevas fantasías.
Asumes la soledad como vocación, paréntesis de una existencia que no necesita del otro, hasta ese momento desconocido e impenetrable. Merced al paseo tu imagen se va disolviendo y eres penetrado casi por obligación por aquellas imágenes que el tiempo que creíste habitar sacude; y el polvo, huella del pasado que hoy convocas, termina por transformar aquellos colores en grises opacos que dejan manchas a cada paso, pasos que evitas recorrer continuamente por temor a ser observado.