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2 comments | miércoles, diciembre 27, 2006

Alimentándose de la tradición oral o la literatura no escrita de su pueblo; siguiendo a Joyce y Nabokov en el camino de su formación literaria. Ha actuado en sus propios guiones de cine. Cambió la arquitectura por la literatura. Un diseño por el otro. Ha recibido el Premio por la Paz de Sydney. El Booker inglés en 1997. La denominación de realismo mágico para su obra y la comparación con García Márquez y Salman Rushdie que ella misma se ha encargado de negar y descalificar. Estoy de acuerdo. Se asume que la condición que retrata Roy es exótica, etnográfica, con un referente que excede sus propias posibilidades. El texto de contraportada del libro, editado por Anagrama, muestra serias dificultades de comprensión respecto al carácter de la obra; un relato que combina lo tradicional, lo familiar y lo cotidiano.


La obra soporta únicamente un estilo que sabe resolver con una ironía fantástica y demoledora su propia tragedia. La voz del relato asume la tragedia desde su propia ironía; una ironía siniestra y humor de dimensiones inagotables. El elemento fantástico y mágico aparece recorrido en las descripciones que acompañan a Rahel y Estha (el modo en que observan e interactúan con su mundo), los gemelos que en su niñez cargan con todas las consecuencias- como herederos de una tercera generación- del dolor que imprime su inocencia.


Sophie Mol había convencido a los gemelos de que era esencial que ella fuese también. Que la ausencia de los niños, de todos los niños, aumentaría los remordimientos de los mayores. Lo lamentarían de verdad, como las personas mayores de Hamelin cuando el flautista se llevó a sus niños. Buscarían por todos lados y, cuando de verdad, como las personas mayores de Hamelin cuando el flautiste estuvieran seguros de que habían muerto los tres, entonces volverían a casa triunfantes, valorados, queridos y echados de menos más que nunca.





El dios de las pequeñas cosas reúne dos estrategias y técnicas en su nacimiento probablemente incompatibles: la lírica y la narración. Dos tiempos. Uno asume la sensación de encontrarse frente al ritmo de una partitura musical en cada capítulo. Cada oración o palabra representa un orden exacto inalterable y que modificado representaría inferiores posibilidades. Arundhati Roy asume el lenguaje desde su propia inventiva y estilo. Ha sabido resolver las exigencias de su historia. La magnitud de sus personajes.La presencia eterna de una vida.


Pero ¿qué puede decirse?
Solo que hubo lágrimas. Sólo que el Silencio y el Vacío encajaron como una cuchara sobre otra. Sólo que hubo un olisqueo en los huecos de la base de una garganta adorable. Sólo que un hombro de color miel acabó con una marca semicircular de dientes. Sólo que siguieron abrazados el uno al otro mucho tiempo después de que aquello acabara. Sólo que lo que compartieron aquella noche no fue felicidad, sino un terrible dolor.
Sólo que, una vez más, transgredieron las Leyes del Amor. Que establecen a quién debe quererse. Y cómo. Y cuánto.

Ammu, Chacko, Margaret Kochama, Bebe Kochama, Mamachi, Velutha. La pequeña Sophie Mol. La luz que tocan se convierte en oscuridad. En el instante en el que cambian todas las cosas. En la fragilidad de los actos. Las cosas pueden cambiar en un solo día castigados con una sentencia cruel: no la muerte sino el fin de la vida. Tendencia de vida. Forma de muerte. La pequeña Sophie Mol pregunta: Chacko, ¿adónde van a morir los pájaros viejos? ¿Por qué los muertos no caen como piedras del cielo?


Ammu (inolvidable), bella y perturbada. Un cuerpo que no existe más allá de donde Él toca. Velutha, el dios de las pequeñas cosas. El dios de la pérdida. Velutha es el dios que sabe que a cualquiera le puede pasar cualquier cosa. El dios de las pequeñas cosas. El dios que no puede hacer dos cosas a la vez: si la tocaba, no podía hablarle; si la amaba, no podía dejarla; si hablaba, no podía escuchar; si luchaba, no podía ganar. Ammu y Velutha están aferrados a la pequeñez. Cada vez que se despiden sólo se arrancan una pequeña promesa.


_ ¿Mañana?
_ Mañana.


Las cosas pueden cambiar en un solo día.

2 Comments:

Blogger Luz said...

A mi me hechizó esta parte:

No importaba que la historia ya hubiese empezado, porque hacia tiempo que el kathakali había descubierto que el secreto de las Grandes Historias es que no tienen secretos. Las Grandes Historias son aquellas que ya se han oído y se quiere oír otra vez. Aquellas a las que se puede entrar por cualquier puerta y habitar en ellas cómodamente. No engañan con emociones o finales falsos. No sorprenden con imprevistos. Son tan conocidas como la casa en la que se vive. O el olor de la piel del ser amado. Sabemos como acaban y, sin embargo, las escuchamos como si no lo supiéramos. Del mismo modo que, aun sabiendo que un día moriremos, vivimos como si fuéramos inmortales. En las Grandes Historias sabemos quien vive, quien muere, quien encuentra el amor y quien no. Y, aun así, queremos volver a saberlo.
Ahí radica su misterio y su magia.

4:50 p. m.

 
Blogger topo said...

"Cambió la arquitectura por la literatura. Un diseño por el otro."

Qué buena frase!

10:19 p. m.

 

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